jueves, 12 de mayo de 2011

La piel no miente...

Subo esta foto, porque me da la gana,
porque no me voy a auto-imponer nada.
Las promesas del pasado, que no son importantes,
no valen de nada.
Así que subo esta foto [en la que sale una vida pasada],
hablaré de amor si me apetece en este blog,
bailaré bajo la lluvia mientras me dan los rayos de sol,
y haré lo que sea, porque tengo la libertad de hacerlo,
porque soy LIBRE!



Saco la inspiración de Sol, como muchas veces, me gusta leerla cada día, y lo seguiré haciendo, mientras tenga ganas, mientras la sienta tan cerquita aún sin conocerla, mientras sea capaz del blanco y del negro, mientras siga teniendo un blog tan alocado...


El título es claro, la piel no miente.

Las personas sí que lo hacemos, por desgracia. Y nos mentimos, a nosotros mismos, los primeros, y a otros en segunda instancia. Las mentiras pueden ser de muchos tipos, sólo cambian los que las dicen, pero la mayoría de las veces, es por propio interés, para sacar beneficio de algo. Las que menos, y las de algún romántico que conocí hace años son para beneficio de otros, o "sólo miento por hacerte sonreír" [qué lejos quedan esas palabras...].

Las mentiras que nos hacemos a nosotros mismos, son las peores, pero éso merece otro capítulo.

El caso es que tu puedes conocer a alguien, o no. Pero si estás a solas con esa persona, en una habitación [o donde sea], con más o menos luz [o sin ella], desnudos [o a medio desnudar], donde vuelan las caricias, los "ronroneos" son la música de fondo, los besos bañan todo [aunque no tienen por qué ser el motor], los susurros mecen, los lametones sacan tu instinto más primitivo y animal, junto con los mordiscos, que son salvajes y/o cariñosos dependiendo del momento, las palabras siempre son dulces [al menos lo que yo conozco, lo que me gusta] y algunas hacen estallar sonrisas, de esas que iluminan, y se corresponden, cual espejo, en la mirada y la cara de la otra persona. Pero siempre hay contestación, siempre se reacciona a algo que nos gusta. Los cuerpos son muy agradecidos a veces.

Aunque puede pasar todo lo contrario, y no encontrar complicidad con esa persona, y las caricias volverse bruscas o "desconocidas", los besos vacíos e insonoros, los lametones pueden provocar miradas extrañas, los mordiscos no entenderse, las palabras no encuentran el camino para poder firmar la tregua, los cuerpos parece que no quieran encontrarse, está claro, porque ellos no mienten.


Todo lo dicho gira alrededor del título, la piel no miente. Te gusta, recibes, das, encajas, contienes... Y viceversa. O no...

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