miércoles, 18 de mayo de 2011

Ikaro Revolucionario

Madrid, la puerta del Sol 04:30



Soplan vientos de Revolución!!!

Soplan nuevos vientos y estamos siendo partícipes directos de la historia... el juego de cambiar el mundo está empezando a dejar de ser tal y por lo menos está despertando a los dormidos, está despertando a los medios de comunicación, nos estamos despertando de un mal sueño, y estamos entrando en otro mucho más bonito, en una utopía que lo mismo no estaba tan lejos como pensábamos...


Hoy volvemos a la puerta del sol a luchar por lo que realmente importa, por cambiar las cosas, no por si nuestro equipo gana al fútbol, o si nos vamos al caribe, o si nos compramos un puto macbook...


Hoy dejamos de luchar por la individualidad para que prime la colectividad. Es hora de tomar las calles, pacíficamente, eso sí.


Hoy duermo con las mejores vistas del reloj, en el sitio más cerca que hay del km. 0, hoy planto mi tienda en la puerta del sol!


Hoy todos a la calle!


Hoy miro a esta ciudad y a sus ciudadanos con otros ojos...... le debo una disculpa, y me alegro de haber estado equivocado, al final le encontré el alma, escondida, muy escondida, pero se la encontré, casi justo cuando voy a abandonarla...


Hoy parece todo distinto...


Yo no me quedo en mi casa sentado en el sofá cambiando el mundo, no quiero que nadie me lo cuente,quiero vivirlo, quiero ser parte de ello...


No queremos un trozo del pastel, queremos la jodida pastelería!


Quiero cambiar este puto mundo!

jueves, 12 de mayo de 2011

La piel no miente...

Subo esta foto, porque me da la gana,
porque no me voy a auto-imponer nada.
Las promesas del pasado, que no son importantes,
no valen de nada.
Así que subo esta foto [en la que sale una vida pasada],
hablaré de amor si me apetece en este blog,
bailaré bajo la lluvia mientras me dan los rayos de sol,
y haré lo que sea, porque tengo la libertad de hacerlo,
porque soy LIBRE!



Saco la inspiración de Sol, como muchas veces, me gusta leerla cada día, y lo seguiré haciendo, mientras tenga ganas, mientras la sienta tan cerquita aún sin conocerla, mientras sea capaz del blanco y del negro, mientras siga teniendo un blog tan alocado...


El título es claro, la piel no miente.

Las personas sí que lo hacemos, por desgracia. Y nos mentimos, a nosotros mismos, los primeros, y a otros en segunda instancia. Las mentiras pueden ser de muchos tipos, sólo cambian los que las dicen, pero la mayoría de las veces, es por propio interés, para sacar beneficio de algo. Las que menos, y las de algún romántico que conocí hace años son para beneficio de otros, o "sólo miento por hacerte sonreír" [qué lejos quedan esas palabras...].

Las mentiras que nos hacemos a nosotros mismos, son las peores, pero éso merece otro capítulo.

El caso es que tu puedes conocer a alguien, o no. Pero si estás a solas con esa persona, en una habitación [o donde sea], con más o menos luz [o sin ella], desnudos [o a medio desnudar], donde vuelan las caricias, los "ronroneos" son la música de fondo, los besos bañan todo [aunque no tienen por qué ser el motor], los susurros mecen, los lametones sacan tu instinto más primitivo y animal, junto con los mordiscos, que son salvajes y/o cariñosos dependiendo del momento, las palabras siempre son dulces [al menos lo que yo conozco, lo que me gusta] y algunas hacen estallar sonrisas, de esas que iluminan, y se corresponden, cual espejo, en la mirada y la cara de la otra persona. Pero siempre hay contestación, siempre se reacciona a algo que nos gusta. Los cuerpos son muy agradecidos a veces.

Aunque puede pasar todo lo contrario, y no encontrar complicidad con esa persona, y las caricias volverse bruscas o "desconocidas", los besos vacíos e insonoros, los lametones pueden provocar miradas extrañas, los mordiscos no entenderse, las palabras no encuentran el camino para poder firmar la tregua, los cuerpos parece que no quieran encontrarse, está claro, porque ellos no mienten.


Todo lo dicho gira alrededor del título, la piel no miente. Te gusta, recibes, das, encajas, contienes... Y viceversa. O no...

lunes, 9 de mayo de 2011

El tiempo...

[Bebe + Carlos Jean - Tiempo]


El tiempo, a veces a nuestro favor, otras en nuestra contra. Pero siempre está ahí, sin parar, por nada, por nadie...

A veces pasa muy rápido, otras demasiado despacio, y en algún momento aislado, deseamos que se detenga, y no pase.

Sería increíble poder detenerse en un instante y poder vivirlo siempre que quisiéramos. Detenernos en el tiempo y espacio, poder recrearnos en ese sentimiento, esa ilusión, esa caricia, esa sonrisa, esa mirada, esa complicidad, ese apretón de manos, ese abrazo... Con tu madre, tu padre, tus hermanos, con ella o él, con tus amigos, con tu familia, o con niños, sobretodo con niños. Aunque cuando más tenemos esa sensación es cuando estamos acompañados por esa persona que te hace sentir lo que otros no pueden, te hace sentir especial, único, intocable, te hace flotar sin despegar los pies del suelo...

Y yo hace poco lo hice, despegué los pies un poco del suelo, e incluso quise parar el tiempo. Empecemos por el principio, en los últimos días del mes de marzo hubo una grata sorpresa, y encontré un oasis surcando el árido desierto... entonces llegó abril, y vino cargado de agua, llenándolo todo de un color verde increíble, jamás había visto un verde de ese tono. Sentí que algo conocido, familiar, se metía dentro de lo desconocido y viví un mes precioso. Pero al llegar mayo, con sus idas y venidas, hubo que despertar, tocaba apoyar los pies en el suelo después de haber estado varios metros sobre el globo terráqueo que da luz en mi habitación. Y así ha sido.

Con paso firme, cargado con mi mochila, mi gorro y mis gafas de sol [que siempre que mire un bombón tendré que recordar...], volví al desierto. Con la intención de no volver a encontrar más oasis que me hagan bajar la guardia, pero sí con la esperanza de que a la vuelta de la esquina, me de un vuelco la vida.

Se pueden guardar los momentos en la memoria, pero no parar el tiempo. Ahí habitan los recuerdos, que es al fin y al cabo de lo que vivimos. O al menos, yo vivo de ellos. Porque a mí nadie nunca me enseñó a olvidar, y por éso, yo recuerdo, y recuerdo, y recuerdo... La nostalgia a veces es tan dulce, y otras tan amarga...

Yo me quedo con los momentos dulces, los recuerdos azules, los rojos, los amarillos, los que tienen sabor a sal, todos esos buenos momentos los guardo a buen recaudo, cerquita, muy cerquita, donde se mantienen calentitos y el tiempo no pasa por ellos.

Y es que... para todo en esta vida necesitamos tiempo, para nosotros, para los demás, para regalar, para vivir, para salir del desierto [si se quiere salir, que no siempre pasa], para ahogarte, para curarte, para volar, para encontrar tu sitio, siempre el tiempo...

Y siempre esas ganas de que pase despacito... hasta cuando duele, que pase despacito y que sea capaz de saborear todo, lo bueno y lo malo. Pero que no se me escape la vida, como hace tiempo. No quiero dejarme llevar, quiero que el caos reine, dentro de mi orden. Pero siempre sabiendo hacia donde voy, o donde me quedo, o incluso sabiendo si me quiero perder. Pero no más dejarse llevar por el transcurrir de los días, por la rutina, por conversaciones repetidas, por el desinterés, por besos vacíos...

Yo me llevo hacia donde quiera. Con el tiempo a mi favor o en mi contra, pero sabiendo siempre que está ahí. Manejándolo como sepa. No esperando que pase. Aprovechándolo al máximo. Tomando las riendas de mi vida.


"El tiempo siempre pone a cada uno en su lugar".
Pues espero que sea verdad, a ver si de una vez por todas, me entero donde está el mío...

viernes, 6 de mayo de 2011

Ya no - Idea Vilariño

Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.

Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.

No volverá a tocarte.

No te veré morir.


*Está sacado de mi segundo blog favorito, la novia de papá [http://blogs.elpais.com/la-novia-de-papa/]


Son duras estas palabras, muy duras, tanto, que se te clavan en el alma y tienes que coger aliento.

Aunque haya sido casualidad, y yo leyera estas líneas mezclando personas, situaciones y lugares...

hoy es un día de despedida, pero no de un adiós, sino de un hasta pronto.


Hoy, irremediablemente, vuelvo al desierto.

jueves, 5 de mayo de 2011

Pirata de barrio

Viento de popa
Sueño de estribor

Qué más da que sople
si el que navega soy yo

Buscando un tesoro
y yo llevo el timón,
a la deriva
a la deriva
y a la deriva...


Manué, rastafari de jeré.

El viento allí le da calor,
le vuelve loco hasta el corazón...

Dibuja tus sueños en el aire.

Tiene un mapa en los pies

Siempre acaba bien todo lo que empieza...


Y la gente le dice a Manué...


Me enseñó la fuerza y el poder
el arte de saber
ganarle un pulso al tiempo

Y así Manué pudo volar.

Nadie lo puede coger
Porque su alma sabia nunca toca el suelo...


Cuatro días nos pegamos desde el PanBen a Jerez


Me enseñó la fuerza y el poder
el arte de saber
ganarle un pulso al tiempo


Te lo puedes encontrar en cualquier parte
porque es un garrapatero!


lunes, 2 de mayo de 2011

La belleza de lo efímero...


Si las cosas de la vida, duraran más tiempo... serían igual de bonitas?

Lo más probable es que no.


Si la vida durara para siempre, nadie sería capaz de apreciarla.

Todo lo efímero es bonito.
Hay sonrisas [bonitas no, lo siguiente]
que no son efímeras, y se quedan guardadas a fuego.


A veces se pueden hacer regalos, de los grandes, de los importantes,
pero no dejan de tener fecha de caducidad.

No dejan de ser igual que el hielo, se acabará convirtiendo en agua.
Acabará derritiéndose, y fluirá transformado.

Tal vez sea ese el truco, transformarse,
adaptarse a cada momento de la vida sabiendo que forma adoptar.

Yo hace algún tiempo elegí ser una pieza de puzzle.
Hoy me doy cuenta que esa forma ya no me vale, no me siento agusto,
los bordes definidos me agobian,
que algo tenga que encajar en mí a la perfección no me convence.
Se que todo lo que tenga que juntarse conmigo lo hará,
pero no tenemos porque encajar a la perfección.

Ahora, no sé que me toca ser.
No sé de qué manera podré estar más cómodo para combatir a la vida.

A lo mejor lo que tengo que ser es una pluma,
capaz de adaptarse a todo el que la toca,
con el interior duro para no perder su forma,
pero con los bordes suaves, sólo para quién deje acercarse, claro.
Pero lo que más me atrae de esta nueva forma
es que es capaz de ir hacia donde sople el viento.
Puede ser un buen comienzo...

Aunque por si no funciona, tengo varios trajes guardados en el armario,
pero de momento, no quiero volver a ningún sitio conocido.

Todo lo desconocido me atrae,
la inseguridad, aunque me cuesta, me gusta tenerla muy presente.

Ser un perdedor me pone,
porque sé, que cuando llegue el momento, dejaré de serlo.

Provocar a alguien cualquier sensación me gusta,
aunque no tenga necesariamente que ser buena.

La pasión me invade,
y envuelve mi vida.

Jugar está siendo muy importante,
si lo dejo de hacer, me muero.
Y lo voy a tener presente cada día.

He encontrado mi mayor adicción,
y me asusta un poco, porque tal vez no sea capaz de saciarla siempre.
No siempre voy a ser capaz de ser feliz.

Aunque he descubierto una cosa a base de ser masoca,
hasta los momentos malos hay que pasarlos "disfrutándolos".
Sí, lo sé, parece una locura. Pero no lo es.

Es lo que tiene el blanco y el negro.


La vida es demasiado corta cómo para molestarse en no ser feliz.

Hay días que la vida parece tan sencilla...

Y otros desearía poder escapar volando y que nadie me volviera a ver.


Así es la vida.

Todo en esta vida es efímero escribí una vez en la arena...

E insensato de mí no me paré a pensarlo.

Hoy, teniéndolo presente, sigo deseando que no sea verdad.

De momento, seguiré buscando mi camino,
enamorándome de las flores que lo bordeen.

Silbando mientras me calientan los rayos de sol.

Dando algún saltito de vez en cuando de alegría.

Esperando llegar a lo más alto, para empezar a bajar...

Pero claro, todo eso ya me lo sé.



Seguiré disfrutando del camino y no pensaré en el siguiente paso,
sino en el que estoy dando en este momento.